Como parte de las actividades del cineasta Fernando Eimbcke en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), se llevó a cabo la conferencia de prensa de la película Moscas (2026), donde estuvieron presentes la productora Eréndira Núñez Larios, el coprotagonista Bastian Escobar, la co-guionista Vanesa Garnica y el propio director.

La película inauguró el Festival mexicano tras haber destacado en la Berlinale (en Alemania) como una de las favoritas, obteniendo el Premio del Jurado Ecuménico. Este filme marca el regreso de Eimbcke al FICG después de haber estrenado Temporada de patos (2004) en el mismo evento hace más de 20 años.
En la conferencia de prensa, Eimbcke mencionó su evolución en el cine comenzando con el formato: el cambio de celuloide a digital. En esa misma línea, la productora Eréndira Núñez Larios comentó: “Esta película, originalmente, Fernando quería filmarla en celuloide, y me sorprendía mucho su necedad. Entiendo ahora que vi Temporada de patos lo hermoso que es filmar así, pero terminando Moscas recuerdo que me dijo ‘qué bueno que la filmamos en digital’. Creo que eso es también la evolución del cine de Fernando”.

Eimbcke habló sobre cómo fue trabajar con Bastian, actor de 9 años, al que curiosamente el formato digital ayudó mucho en su papel: “El celuloide tiene una cosa hermosa, pero es muy exigente y puedes cansar a tu equipo porque tienes que hacer ensayos […] El digital nos permitía jugar”.
El también director de Olmo citó al director de cine iraní Abbas Kiarostami para resaltar las virtudes de un formato más contemporáneo: “Dios invento el digital”. Sin embargo, mencionó que es importante tener una disciplina para grabar de esta forma, algo con lo que su crew contaba.
El equipo de Moscas también fue un factor determinante en la evolución creativa de Eimbcke, pues el realizador reconoce que el crecimiento profesional nace de la colaboración.

“Creo que la gran evolución [en su cine] ha venido de la gente, como trabajar con una productora tan joven como Eréndira y con un equipo de jóvenes en muchos casos”, afirmó.
Eimbcke hace hincapié en que esta combinación entre profesionales experimentados y nuevas generaciones define la identidad de su quinto largometraje. Así como en la película existe un contraste generacional entre los protagonistas Teresita Sánchez y Bastían Escobar, detrás de cámaras esta diferencia de edades propició hallazgos significativos en la metodología de filmación.
Esta filosofía es palpable en todos los departamentos; por ejemplo, en locaciones. Eimbcke sostuvo que si bien es importante respetar la locación, el proceso creativo como un estado de descubrimiento constante también influye en la autenticidad de filmar.
No obstante, Bastian se convirtió en el alma de esta filosofía. Eimbcke relató que toda la producción lo cobijó. “Sí nos enseñó que el cine, hacer cine, puede ser un juego, un juego muy intenso, muy serio. Pero así lo hacen los niños. Entonces a nosotros nos enseñó muchísimo esta película. Creo que es de las cosas más bonitas que tiene. Cómo el espíritu del niño bañó todo, no solo la historia, sino cómo hacíamos la película”, señaló.