SEBASTIÁN LELIO RECIBE EL MAYAHUEL IBEROAMERICANO: EL CINE COMO UN CABALLO DE TROYA

El cineasta chileno Sebastián Lelio encabezó la clase magistral “El cine como un caballo de Troya”, en la que recibió el Homenaje Iberoamericano por parte de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).

Clase Magistral y entrega del Homenaje Iberoamericano, Sebastian Lelio. Modera: David Martos; en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Guadalajara, Jalisco, México. Martes 21 de abril de 2026. Foto © FICG / Ana Cristina Rodríguez M

Con una carrera destacada que incluye un premio Oscar (a Mejor Película de Habla no Inglesa por Una Mujer Fantástica, 2017), Lelio reveló cómo ha logrado desempeñar su labor fusionando sus pasiones y una mirada empática. Su testimonio ofreció una visión íntima desde lo que lo ha convertido en un referente de la cinematografía chilena e internacional al utilizar la pantalla para explorar las grietas de la identidad y la libertad.

El cineasta destacó que el oficio cinematográfico es, ante todo, un proceso de observación donde su mayor estrategia es «quitarse de en medio» para dejar que la realidad acontezca. Para él, el cine es un ejercicio para documentar la batalla artística de los intérpretes, buscando esa chispa que escapa a cualquier guion y que solo aparece cuando se crean las condiciones adecuadas en el set.

“Una de las cosas más alucinantes de hacer cine es tener la suerte de rodearse de cocreadores y de personas extraordinarias a lo largo del camino. Es un ejercicio de creación colectiva, de compartir espacios creativos, de una forma de comunicarse con los otros que es realmente un privilegio”, dijo.

Por otra parte, Lelio habló del conflicto de la identidad, no como algo dado, sino como una construcción y un territorio abierto. Describió lo complejo que es mirar al otro en su intimidad hasta lograr una conexión profunda, utilizando el punto de vista extremo en primera persona para que el espectador nunca sepa más de lo que el personaje mismo está descubriendo.

Ante este método de dirección, que implica proteger la vulnerabilidad de los actores, el también productor comentó que el secreto reside en el tono del set. Mencionó que, precisamente para que la creación florezca, es necesario un lugar moral de libertad donde el error sea permitido. 

Clase Magistral y entrega del Homenaje Iberoamericano, Sebastian Lelio. Modera: David Martos; en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Guadalajara, Jalisco, México. Martes 21 de abril de 2026. Foto © FICG / Ana Cristina Rodríguez M

Rechazó la idea de que el sufrimiento sea necesario para el arte, apostando por un ambiente de confianza gregaria donde todas las cabezas y corazones vibren en la misma búsqueda.

“Yo necesito un set en el que no haya tensión artificial. Es suficiente con lo que implica filmar. No necesito sufrimientos para que el asunto funcione, menos el mío […]. Se trata de la creación de un set, un tono, de un lugar moral de libertad que sea abierto y donde los actores sientan que se pueden atrever a equivocarse”, expresó.

La clase magistral incluyó las anotaciones que hace el director chileno sobre la dimensión política de su obra. En su opinión, el cine es una herramienta de «contrabando» capaz de infiltrar ideas y generar electricidad vital incluso en los contextos más adversos. De esta forma, una película debe ser un vehículo de transformación propia que deje tanto al autor como al público en una playa desconocida al final del viaje.

“La idea de contrabando es una idea que siento muy propia; independientemente de la situación contextual, en una película siempre se puede hacer algo de contrabando. No tiene por qué ser un gran acto de guerra, pero sí lograr mantener una electricidad vital que, sobre todo en tiempos achatantes, se convierte en un artículo de primera necesidad”, concluyó.