Fue en un panel del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) donde la mirada de tres mujeres se convirtió en la cámara que tomó posición ante el mundo: se analizó técnica, se desafió, se experimentó y hasta se mostró su intuición cinematográfica.

“¿Desde dónde mirar?” fue el pretexto perfecto para que Celiana Cárdenas, Dariela Ludlow y Sarasvati Herrera se juntaran a charlar sobre la dirección de fotografía, el lenguaje visual y el papel de las nuevas generaciones en la industria cinematográfica.
Celiana Cárdenas, con premios por películas como The Cuban (2019) y nominaciones a Mejor Fotografía por la serie Diggstown (2019-2021), rememoró sus momentos como estudiante del CCC, cuando descubrió con determinación a qué debía aferrarse y se dijo: “Yo voy a ser fotógrafa”.
A pesar de no tener ningún referente mujer a su alrededor y compararse con sus compañeros, fue ahí que Celiana encontró su propia mirada tomando la cámara, las latas de película y las luces, concluyendo, entre aplausos, al comentar: “Y pues soy la primera (mujer) que se graduó del CCC como fotógrafa”.
En cambio, los inicios del cine para la fotógrafa de La Arriera (2024), Sarasvati Herrera, se entremezclaron con su amor por la música y expresó cómo ésta en la actualidad se ha convertido en una guía en cada rodaje, describiendo el trabajo de operar cámara en escena como una danza a ritmo propio con los actores para crear una realidad distinta.
La moderadora Alejandra Márquez rompió en risas al señalar: “Voy a hablar del elefante en el cuarto, todas somos mujeres”, y dio paso a que las cinefotógrafas revelaran todas esas barreras que han derrocado durante su carrera.
Dariela Ludlow, quien ha trabajado en filmes como Las Niñas Bien (2018) y Noche de Fuego (2021) lo resumió en tres consejos: primero, seguir y confiar en la intuición, porque está formada por todo lo que se ha leído y aprendido; segundo, desmontar las miradas aprendidas y observar cómo la singularidad de una mirada alimenta la historia; y tercero, la sensibilidad, la emoción y la técnica siempre van juntas.

Celiana añadió cómo se ha liberado de las expectativas acerca de cómo debe verse una directora de fotografía: “No parezco un DP, quizás no lo parezco, pero lo soy, manejo equipos muy grandes de gente donde me dicen ‘señor’ y no ‘señora’ […] Hasta hace unos pocos años, finalmente me pude deshacer del traje del impostor. Sí sé lo que estoy haciendo”.
Las risas y complicidad de estas mujeres cautivaron al público hasta el final de la charla, en la que quedó espacio para imaginar nuevos horizontes: Sarasvati propone un mundo donde más gobiernos sean regidos por mujeres, Dariela quiere buscar formas de crear un cine más comunitario y Celiana desea que no exista duda, en lo absoluto, de que es posible que más mujeres y niñas se conviertan en cinefotógrafas.