INDÓMITA LUZ: PROYECTANDO A LA NUEVA GENERACIÓN

Esta lila se deshoja.

Desde sí misma cae

y oculta su antigua sombra.

He de morir de cosas así. 

(Alejandra Pizarnik) 

El miércoles 22 de abril, en el Auditorio José Cornejo, asistí a la charla “Welcome Berlin Talents” con la presencia de la project manager Nikola Joetze y el director del programa, Tobias Pausinger. Se sentía la expectativa en el auditorio, una vibración en las butacas justo antes de extinguirse. 

Los jóvenes de Talents Guadalajara han compartido varios días juntos y esta es su última clase, una clase que los invita a continuar su camino y unirse a la Berlinale Talents en Alemania. Un programa de conexión que busca ser un espacio de reflexión sobre la carrera cinematográfica, la creación de comunidad y el apoyo en áreas específicas del desarrollo profesional para cineastas. 

Abro esta nota con Pizarnik porque en su poema ella está congelando el tiempo, una sensación similar a la que se vivió en la sala. La expectativa y la pasión de los jóvenes son el flujo de esta industria, y en ese mismo auditorio tuve la oportunidad de presenciar el inicio de otro programa, FICGeneración.

En un momento de la plática, uno de los organizadores dijo: «Sí hay historias de éxito de gente que empezó justo aquí, en alguno de los programas en guión y después fue desarrollándolo hasta que prácticamente ya lo presentan aquí, y eso siempre es muy gratificante… Yo tengo una historia de hace dos años: Mayra Hermosillo llegó al Talent Project Market con una película que se llamaba Vainilla… le fue muy bien, ganó bastantes cosas, después fue a GLAFF en Los Ángeles, y bueno, terminó siendo presentada por el propio Guillermo del Toro».

Iniciar un proyecto fílmico es entrar a lo desconocido, la primera etapa de FICGeneración es el desarrollo. 

Tuvimos charlas enriquecedoras con Isaac Toussier, productor de Lemon Films; los productores Pato Portillo y Karla Bukantz; Carlos Hernández Vázquez, productor de Mandarina Films, y Ximena Urrutia, directora de Industria y Mercado del FICG. Ellos fueron muy honestos al describir esta etapa como un verdadero limbo creativo y logístico. 

Al escucharlos, fue inevitable reflexionar que el camino que recorremos no es único, que todos los que han tenido o intentado hacer cine cruzan por este mismo umbral. Creo que es lo que más me llevo de este festival: que no estoy solo. 

De pronto, una voz del público interrumpe mis pensamientos. Un alumno toma el micrófono: «He estado pensando en una pregunta porque, bueno, he estado leyendo mucho sobre la Berlinale durante muchos años. Así que esta es la cuarta vez que me postulo para la Berlinale Guadalajara. He asistido a todas las ediciones, así que finalmente estoy listo”.

Esa determinación hizo eco en mí cuando transitamos a hablar de la etapa de producción. Esta charla fue liderada por el jefe de carrera de la escuela de cine CENTRO, quien nos expuso, sin filtros, cómo logró levantar su primera película sin la necesidad de fondos externos o grandes apoyos. Una terquedad de aferrarse a una visión cuando el panorama es adverso y tener el valor para saltar al vacío es la esencia de producir cine en un país como México. 

En la Berlinale, la perspectiva sobre las dificultades es profundamente reveladora. Tobias Pausinger mencionó: «Lo que realmente buscamos son cineastas que hayan encontrado su esencia creativa… Saben lo que hacen, pero también saben, y digamos que ya son lo suficientemente maduros, como para reflexionar sobre su trabajo, para cuestionarlo todo, lo que incluso puede llevarlos a una crisis existencial. Muchos cineastas llegan a nosotros en medio de una crisis, lo cual no es malo porque la crisis representa renovación, reinvención, cambio, confusión que conduce a la creatividad”.

En la charla de postproducción, Dante Nava, estudiante de Producción del CCC, me compartió reflexiones invaluables de su paso por el FICG. Él asistió a la charla de la casa de postproducción, donde participaron un diseñador sonoro, un postproductor y una coordinadora, y la máxima fue clara: la postproducción se piensa desde la preproducción. 

Dante también me contó sobre su experiencia en DocuLab: Laboratorio de Documentales con el proyecto El niño niña y la orka gótica, la cual lo deslumbró por su propuesta estética y su brutal impacto emocional. Me relató cómo presenció en la sala la retroalimentación que el documentalista Everardo González dio a los proyectos; comentarios bastante enriquecedores para cualquier persona que se encuentre en el proceso de work in progress.

Nikola Joetze cierra con: «Y probablemente también lo veas reflejado en tu grupo aquí, donde aprendiste de muchos problemas y desafíos de otras personas, lo que te hizo sentir parte de una comunidad y, en cierto modo, más fuerte. Puede que esos desafíos y problemas persistan, pero ya no se sienten como tales”.

Esa idea de comunidad y red de apoyo cobra su mayor sentido cuando llegamos a la distribución. Dante me comentó sobre los tres panelistas de esta área,  incluido un director de distribución independiente, quienes recalcaron que una buena distribución no solo recupera la inversión, sino que abre las puertas para tu siguiente película. 

Para las óperas primas, los festivales son el verdadero y casi único punto de partida, pues rara vez saltan directo al streaming. Y para lograr entrar, hay que saber venderse: en la parte de Pitch, Dante observó que los ganadores eran quienes lograban visualizar mejor su proyecto a través de un cineminuto. 

Aunque el programa nos dejó muchísimas herramientas, Dante y yo coincidimos en una observación: sería increíble que, en futuras ediciones, FICGeneración incorporara dinámicas aún más prácticas, tal vez un espacio o un taller donde tendríamos que preparar un pitch y presentarlo entre nosotros.

En conclusión, regresando a la nota de Pizarnik con la que inicié, el «yo» lírico confiesa que no morirá de grandes tragedias, sino de la observación de la belleza marchitándose. 

FICGeneración es un programa que te deja un sabor de boca profundo, pero lleno de un fuego innegable. Ver cómo nacen las ideas, cómo se sufren en la crisis y cómo culminan proyectadas en una pantalla es un proceso devastadoramente hermoso. 

Como dice Pizarnik, «de esto he de morir»; de esta indómita luz que, a pesar de todo, nos empeñamos en proyectar.